-
Pulse aquí para Ampliar Imagen
+

El Palacio Episcopal
  >>

El primitivo Palacio fue construido en tiempos de Doña Urraca, quien donó al Obispo Don Pelayo en 1120, un solar dentro del recinto de las murallas. Años más tarde, don Nuño, el prelado don Alvaro Osorio y don Mariano Breznes Arredondo readaptaron sucesivas veces el edificio hasta que se incendia dos meses después de la toma de posesión del obispo don Juan Bautista Grau y Vallespinós. Con él se comenzaron las gestiones para reedificar la residencia episcopal, y finalmente contrata en 1887 a su paisano Antonio Gaudí para realizar el actual palacio.

Durante el mandato del obispo Grau, se construyeron las dos primeras plantas hasta el piso noble. A su muerte sólo quedaba por rematar el último piso y cerrar los tejados. Sin embargo, su desaparición provocó el desencanto de Gaudí y, sobre todo, el inicio de fuertes disensiones con la nueva Junta Diocesana. En consecuencia, en ese año de 1893 se paralizan las obras.

Hasta la llegada del obispo asturiano don Julián de Diego y Alcolea no se van a reemprender de forma continuada. Para poder proseguir, contrató a Ricardo García de Guereta quien, de forma más sencilla pero muy ajustada a los planos iniciales, termina el Palacio. A su vez, se contratan decoradores para los interiores, siendo de destacar el fresquista Fernando Villodas; el vidriero francés José Maumejean; y el escultor Enrique Marín.

En 1913 fue consagrada la capilla, y al año siguiente Guereta abandona la dirección. Sería en 1956 con el nombramiento del obispo Castelltort, cuando se reemprendan de forma definitiva las obras de culminación. El Palacio fue terminado ya en 1961, con el obispo González Martín.

Está orientado de Sureste a Noroeste, y apoya el lateral Nordeste sobre la antigua muralla. Su volumetría es cúbica, con cuatro torres cilíndricas y dos salientes fundamentales: el pórtico de acceso de arcos paraboloides abocinados, y el ábside de la Capilla, de marcado estilo gótico. Tres de los torreones son de idénticas dimensiones, excepto el orientado hacia el Norte, cuyo diámetro es mayor por albergar la escalera principal del edificio.

Los vanos abiertos son trilobulados, de una tipología ciertamente particular, pero muy influida por Violet-le-Duc. El arquitecto Ricardo García de Guereta se hizo cargo de los remates, siguiendo con gran fidelidad el proyecto inicial de Antonio Gaudí.

Su cromatismo grisáceo, de piedra granítica de Montearenas le hace destacar sobre la rosácea catedral. Tres ángeles de zinc permanecen en el jardín que rodea al palacio sin haber podido ser colocados en lo alto de la cubrición. Cuando Gaudí abandonó Astorga, no dejó explicaciones sobre su disposición. Portan los atributos episcopales, en clara alusión al obispo Grau y complementan el templete que fue colocado en su memoria en el interior de la capilla.

El interior sigue las pausas volumétricas del exterior. Destaca la habilidad que tuvo para dotar a los diferentes pisos de gran luminosidad. El foso se torna en un elemento de iluminación de los sótanos, y en los pisos principal, noble y ático, las vidrieras cumplen a la perfección. Cada planta está ambientada según su función: los sótanos no tienen mayor decoración que la bicromía entre la piedra y el ladrillo de las bóvedas. Los pisos superiores emplean tanto el enfoscado blanco como el sillar granítico. El toque decorativo lo pone la cerámica de Jiménez de Jamuz, vidriada en los principales salones, y hábilmente colocada en las aristas de los arcos y en los nervios de las bóvedas de las dos principales plantas.





| Inicio | Plano Guía | Qué Visitar | Visita Virtual | Semana Santa | Fiestas | Actividades |
| Situación | Datos Prácticos | Dónde Dormir | Dónde Comer |

© Copyright 2000, Ayuntamiento de Astorga. Web desarrollado por IRANON - Imagen MAS